OENO.
Branding y comunicación.

ENFOQUE
EL CLIENTE
OENO es un vino reserva que nace en el corazón del Valle del Duero, una tierra donde el clima extremo y el carácter del suelo se traducen en uvas con personalidad. El resultado es un tinto profundo, equilibrado y con notas de frutos rojos y madera que lo hacen ideal para maridar con quesos curados o platos de caza.
EL PROBLEMA
La categoría de vinos reserva tiende a caer en códigos clásicos o excesivamente sofisticados. El reto era construir una identidad visual que transmitiera el origen, la raíz y el carácter del vino sin recurrir a los tópicos de siempre. La intención era conectar con un público sensible al detalle, pero también abierto a lo simbólico y narrativo.
LA SOLUCIÓN
La identidad de OENO se inspira en el surrealismo como forma de representar lo intangible: el paso del tiempo, el arraigo y la conexión emocional con la tierra. El personaje central, un hombre que lleva un paisaje vinícola en su sombrero, encarna esta idea: la tierra no solo se trabaja, también se lleva dentro.
A través de ilustraciones detalladas, texturas orgánicas y una paleta cromática que evoca el viñedo al atardecer, se construyó una identidad visual poética pero con peso. El imaginario no busca explicar el vino, sino evocarlo, dejando espacio al misterio y a la emoción.
OENO se posiciona así como un vino con alma: enraizado en su origen, pero con una narrativa visual que trasciende lo literal.




